Ilícitos cambiarios y criptomonedas

por | Jun 19, 2018 | Otras

Para nadie es secreto que la dictadura venezolana viene desplegando una conducta sistemática con la finalidad de exterminar la propiedad y la individualidad de los ciudadanos hoy reducidos a siervos.  Una manifestación más de esa sistemática violación de la propiedad es la inconstitucional “ley de ilícitos cambiarios”.

 

Gracias a ese bodrio redactado en forma de ley, se ha creado una sumisión y miedo por parte de la población hacia cualquier mecanismo que los lleve a un verdadero mercado. Uno de esos medios, son la tecnología emergente de las criptomonedas, sobre las cuales he tenido el infortunio de escuchar de respetables colegas argumentos que tratan de colocar en los supuestos de hechos expresados en el bodrio dictatorial, argumento con los cuales no puedo estar en mayor desacuerdo.

 

Para entender el por qué las criptomonedas no encuadran en esos mal llamado ilícitos cambiarios, es necesario entender: (i) la inconstitucionalidad de la pretendida y auto proclamada ley; (ii) La naturaleza previa al Estado del dinero; y, (iii) Lo que se entiende por divisa en el contexto de los Estados.

 

El derecho de propiedad y los ilícitos cambiarios

 

En las oportunidades en que he leído o escuchado argumentos sobre esta ley, he lamentado que en reiteradas oportunidades no se han hecho las salvedades respectivas sobre la inconstitucionalidad y perversidad de esa pseudo ley, presumo que dicha omisión es con la finalidad de ahorrar tiempo, sin embargo, creo que en estas líneas se hace menester señalar los vicios de inconstitucionalidad.

 

En ese sentido, la cosa redactada en forma de ley es violatoria de la Constitución en primer término ya que ha sido modificada por delegación legislativa y  tal delegación no puede regular derechos constitucionales como la propiedad, la cual se ve afectada y vaciada de contenido en el sentido de que el dinero – nacional o extranjero –  es la expresión numérica del derecho de propiedad de cualquier persona; por ejemplo, cuando en las revistas donde se hace mención de las persona con más dinero en el mundo, se dice que éstas posee una cantidad equis aproximada de dinero, pero esas personas en realidad no poseen una cuenta bancaria con esas cantidades, sino que tienen propiedad, inversiones, etc. y esa expresión en números expuesta en la revista es para que la mayoría de las personas puedan hacerse una idea de la cantidad de dinero que poseen esas personas.

 

Además, el bodrio dictatorial impide que los venezolanos pueden utilizar su dinero a su antojo, algo que es esencial a lo que se entiende por propiedad, que no es otra cosa que el uso, goce y disposición de las cosas de las cuales somos propietarios y el dinero es parte del patrimonio de los ciudadanos y el Estado sólo justifica su existencia para proteger los derechos de vida, libertad y propiedad, como lo apuntó nuestro prócer civil Juan Germán Roscio[1]:

 

“Aunque pecó el hombre quedó siempre ilesa su voluntad y libre albedrío para establecer el gobierno que fuese más conveniente a su felicidad: y de esta fuente nace el derecho que tienen los pueblos para quitar, alterar o reformar el gobierno establecido cuando así lo exige la salud pública, y el convencimiento de ser establecido para servir, no para dominar a los hombres; para hacerlos felices, no para abatirlos, para conservar su vida, su libertad y sus propiedades, no para oprimirlos ni sustraerles sus fueros sagrados e imprescriptibles.”

           

El dinero como una convención social

 

            El dinero al contrario de lo que muchos piensan y otros desean desesperadamente, no es producto de la imposición del Estado u otra estructura de poder, por el contrario, es producto del orden espontaneo y la sociedad civil. Cuando el hombre se dio cuenta que el trueque es una economía extremadamente compleja en cuanto a intercambio se refiere, en el sentido de que es imposible saber el precio de los bienes y servicios, decidió de manera espontánea adoptar una mercancía como valor de intercambio universalmente aceptado, y así nació lo que conocemos por dinero.

 

            Pero esa mercancía no sólo debía servir de intercambio universal, sino que debía conservar su valor y ser difícilmente manipulable con intensiones maliciosas – falsificaciones –. Es así como Allan Greenspan, quien fuera presidente de la Reserva Federal apuntara[2]:

 

El dinero es el común denominador de las transacciones económicas. Es universalmente aceptado por todos los participantes en una economía de intercambio como pago por sus bienes o servicios y por lo tanto, puede ser utilizado como un estándar de valor en el mercado y como reserva de valor”.

 

            En ese sentido, cualquier objeto, mercancía o lo que sea puede ser dinero siempre y cuando cumpla con los requisitos de aceptabilidad universal, conserva de valor y fiabilidad en cuanto su falsabilidad. Usando esta lógica ni el bolívar ni las criptomonedas son dinero, por no contar con las características antes mencionadas. Ello no quiere decir que en un futuro criptomonedas como bitcoin, ethereum, dash, entre otras no lleguen a contar con esas características.

             

            El dinero, los bancos centrales y el Estado

 

            Hace ya aproximadamente cien años que ocurrió un lamentable hecho para la historia de la humanidad y el dinero, que fue la creación de entidades centrales, públicas y privadas, de emisión de dinero de curso legal o peor aún forzoso, conocidos como bancos centrales. Ese hecho significó que el dinero perdió su naturaleza de convención natural, ya que el valor del mismo no viene del todo determinado por la sociedad sino por estructuras de poder, que además imprimen dinero por criterio político generando inflación y más pobreza.

 

            Pero sin desviar mucho el tema, en cuanto a qué se entiende por divisa y por lo tanto sobre que objeto cambiado es lo que inconstitucionalmente es un delito en Venezuela, es precisamente a ese signo de valor emitido por los banco centrales distintos al venezolano; es decir, divisa  - como así lo apunta la RAE – es “Moneda extranjera referida a la unidad del país de que se trata”.

 

            Resulta pues que la pseudoley de ilícito cambiario determina como hecho punible el intercambio de bolívares por divisa, es decir el dinero impreso por un banco central distinto venezolano. Es el caso que las criptomonedas son de emisión privada, no tienen autoridad central, por lo tanto, no son producto de la actividad de algún Estado.

 

En definitiva, para nuestro pesar, las criptomonedas no pueden ser consideradas como dinero aún, además no son emitidas por Estado alguno así cono pueden considerarse como divisa. Por otra parte, la propiedad es un derecho que mal puede destruir el Estado de forma lícita y por lo tanto la mal llamada ley de ilícitos cambiarios es inconstitucional, nula de nulidad absoluta ya que transgrede un derecho humano en su totalidad como lo es la propiedad; y es por todos los argumentos expuestos que el acto coercitivo llamado ley de ilícito cambiario no le es aplicable a las criptomonedas, y aceptar que ese bodrio podría ser aplicado a las criptomonedas sería aceptar la violación constante a la propiedad.

 


[1] El patriotismo de Nirgua y Abuso de los Reyes" 1811

[2] Concepto extraído del libro de Rand, A. Capitalismo el ideal desconocido.

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